El 30 de abril del presente año se vence el plazo de inscripciones en el registro electoral venezolano. Los jóvenes que cumplan la mayoría de edad antes del 26 de septiembre, tienen la oportunidad de apuntarse en la lista de nuevos votantes.
Según los registros del Consejo Nacional Electoral, ya se han inscrito casi 300 mil votantes, los cuales podrán ejercer su derecho al sufragio en las próximas elecciones parlamentarias, a su vez el organismo ha realizado actualizaciones en la base de datos para depurar a los fallecidos.
El CNE, junto con el Ministerio del Poder Popular para el Turismo, realizará un sorteo de 24 paquetes turísticos de tres días y dos noches en Mérida, Puerto la Cruz, Macanao, Margarita y Morrocoy, con el fin de incentivar a los jóvenes a registrase en el sistema. Los que participarán por el premio serán los ciudadanos que se hayan inscrito durante el mes de abril del presente año.
Hay que resaltar que esto es algo que no se ve todos los días y mucho menos en todos los países. Si bien podemos observar en los últimos años los organismos del Gobierno Bolivariano han brindado excelentes premios como parte del objetivo de brindar la suprema felicidad a todos los habitantes del país y sobre todo a los jóvenes, los cuales serán en un futuro los responsables del desarrollo de las metas trazadas en la actualidad.
En mi opinión, el CNE acude a una buena estrategia, pues está estimulando a las personas de una buena manera para que se inscriban en el registro electoral. Sin embargo, existe una contradicción con respecto a la justicia.
Pero en realidad no podría culpar al CNE por esto, pues pienso que en toda Venezuela existe una cultura bastante arraigada en la cual siempre se premia o se beneficia “al que llega tarde”.
Un ejemplo sencillo podría ser cuando estamos en la universidad y un compañero llega 15 o veinte minutos después.
Algunos profesores (para no decir la mayoría), suelen darle una charla de puntualidad, le advierten que no debe pasar de nuevo o habrá consecuencias y luego repiten lo que el compañero se perdió de la clase, por haber llegado tarde. Y esto se repite incontables veces con el mismo compañero y muchos otros, mientras que los puntuales ven un poco molestos -pero ya acostumbrados- como las supuestas consecuencias que traerá un próximo retraso son sólo palabras. De esa manera se comienzan a formar personas impuntuales o como se dice comúnmente: “frescas”.
Menciono todo esto, por el hecho de que los participantes del sorteo que efectuará el CNE sólo serán los inscritos en el mes de abril, es decir: los que dejaron el registro para más tarde, los que pusieron miles de excusas, los que dijeron: “ay, el último día voy”.
Sí, los abriles serán premiados -no es nada personal- pero ahora pregunto ¿Qué hay de los registrados en enero, febrero y marzo?, ¿Qué pasa con los que cumplieron 18 y al otro día decidieron inscribirse?
¿Lo ven?, ¡Seguimos premiando a los que llegan tarde!
Para finalizar pienso que un sorteo verdaderamente equitativo debería incluir a todos los inscritos más actuales, o para no hacer la cuenta tan larga, al menos a los de este año.

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